Conseguí una escopeta y munición para mi pistola, así como algunas armas más de repuesto para Mel y Alexandra. Sam por su parte desestimó con un ademán y una sonrisa el coger algo que no sabría disparar -"Mi puntería es tan mala que prefiero dar hachazos" -Dijo en el tono desenfadado que le caracterizaba. Tras devorar una comida ligera, decidimos explorar la pequeña comisaría. Mel y yo tapiamos algunas ventanas y colocamos algunos muebles para tener cobertura en caso de "problemas" mientras Sam y la doctora hacían inventario de víveres y munición. Mel dio un brinco cuando una hermosa mujer se abalanzó contra la ventana que estaba tapiando en ese momento, aporreándola con desesperación y pánico al grito de "¡¡¡Abridme!!!"
Durante un instante, todos nos quedamos paralizados. La mujer seguía gritando en el exterior. "¡¡Abridme!! ¡¡Abridme, soy normal!! ¡¡No estoy infectada!!" Nos lanzamos en masa hacia la ventana y ayudamos a Mel a sacar la tabla que estaba utilizando para tapiar la ventana. Había destrozado una mesa para hacerlo y la madera estaba clavada a conciencia, pero finalmente conseguimos abrir un hueco lo suficientemente grande como para que se colara por él. Fue entonces cuando descubrimos el por qué de tanta urgencia, aunque estaba claro de antemano. Eran más de veinte y se acercaban peligrosamente lanzando sus escalofriantes quejidos. La mujer entró rápidamente por la abertura de la ventana y se dejó caer en el suelo, agotada. Inmediatamente después, Mel comenzó a cerrar el hueco de nuevo, trabajando tan deprisa como le era posible. Le pregunté a la recién llegada si había sido arañada o mordida por alguno de los zombies. "No" respondió "pero me hice daño en el brazo al escapar de mi casa". Me mostró su brazo derecho. Estaba empapado en sangre y un corte lo cruzaba casi desde el codo hasta la muñeca.
"¡Escondeos! ¡Deprisa!" Antes de que los zombies se agolparan alrededor del edificio intentando buscar una abertura por la que colarse en pos de la víctima que habían estado siguiendo, estábamos todos escondidos, mirando furtivamente a los apestados desde los rincones más oscuros de la estancia. Quizá no eran capaces de olernos, quizá "pensaran" que habían perdido a su víctima...mi cadena de pensamientos se vio interrumpida por los fuertes golpes que empezaban a dar contra las puertas y las ventanas tapiadas, incluso uno pareció intentar trepar por la ventana abierta sin demasiado éxito. Conseguí esconderme entre dos parapetos próximos a la abertura junto con la chica nueva, el resto estaban bastante más alejados, así que tenía que tener especial precaución ante la insistente amenaza que pretendía entrar. La chica temblaba violentamente y no quedaba resto alguno de color en su rostro, estaba claramente asustada por lo que intenté tranquilizarla en silencio rodeándola con mis brazos. Me sorprendió el hecho de que me apartara violentamente con mirada acusadora, su cuerpo totalmente tenso estaba a punto de saltar...."CRACK"...un fuerte crujido de la madera fue la gota que colmó el vaso. Conseguí coger a la asustada mujer antes de que saliera corriendo y chillando, la inmovilicé y tapé su boca para que no chillara, durante el forcejeo el zombie consiguió meter medio cuerpo por la abertura, no lo veíamos, no nos veía...pero sólo una barricada formada por una estantería nos separaba de su rostro maloliente. Ella estaba frenética, me arañó el rostro y los brazos mientras la sujetaba, aguanté el dolor en silencio mientras podía oír a la criatura arañar la madera con las uñas intentando avanzar. Lo que me pareció una eternidad se rompió de golpe con el grito de alguien desde la calle, seguido de un coro de lamentos de ultratumba. Las criaturas comenzaron a retirarse en pos de aquella nueva víctima, y el que estaba medio metido soltó sus uñas dejándose caer de nuevo en la calle. Fuera ya de todo peligro solté a mi presa y el resto de compañeros se acercaron con el corazón en un puño, conscientes de la escena que acababa de sucederse.