jueves, 15 de octubre de 2009

Treinta y cinco minutos

No estaba sorprendido, recordaba perfectamente el rostro del cadáver que me había mordido. Y casi desde el primer segundo sentí un calor abrasador en la zona donde estaba la herida, pero un frío intenso que recorría mis venas. Miro el reloj, y tan sólo han pasado unos minutos desde que he sido mordido, no podemos estar seguros de nada aunque en mi interior ya sé que algo no va bien. Mis compañeros me miran horrorizados, no saben qué hacer, las dudas fluyen por sus ojos nítidamente.
-No tiene por qué pasar nada, quizá sea una infección o un efecto de mordedura, las transformaciones milagrosas sólo pasan en las películas- añadió Sam restándole tensión al momento.

-¡¡Todo lo que nos pasa tiene que ver con las películas!! -exclamó Mishel nerviosa y desconfiada.

Alex
no dice nada, sólo me quita el sudor en un paño empapado de agua, sin mirarme directamente a la cara. Ninguno sabe con certeza lo que va a pasar, pero yo ya me siento condenado.
Quince minutos, siento como la fiebre sube rápidamente, empiezo a temblar...
La doctora Sky y el resto están en una pequeña discusión, los nervios están a flor de piel, siento como si los escuchara cada vez un poco más lejos, y calculo que no deben de estar a más de 10 metros en la estancia.
Veinte minutos desde la mordedura, Sam me da algo de comer, dice que me dará fuerzas. Debo tener muy mal aspecto tal y como me mira Mishel, es la que menos disimula y puede que en este caso la que me muestre más sinceridad. Gracias a ella ahora sé que doy miedo. Me despierto como si hubiera pasado una eternidad, miro el reloj y veo que sólo han pasado dos minutos, Alex está a mi lado, ha intentado reanimarme pero en ningún momento he sentido cómo me sacudía, ni cómo me gritaba. Treinta minutos; Sam disimula, pero tiene su hacha bien afianzada, y sé que está en tensión por cómo aprieta los puños contra el mango. Me miro los brazos y parecen más delgados, quizá sea mi imaginación, lo que sí asusta son mis venas, me duelen, y se marcan más de lo habitual. Apenas puedo oírles, tan sólo un martilleo en mi cabeza, doloroso y rítmico. Parece el martilleo de un corazón desbocado, luchando por escapar, por sobrevivir. Despierto de nuevo, miro el reloj, treinta y cinco minutos y otra aparente eternidad. Si no fuera por el reloj diría que llevo días así. Me sobresalto cuando Alex señala mi brazo, las venas están negras y mi aspecto general no promete ser mejor. Siento como si transportaran hielo líquido, quemando de frío... y de pronto siento un quemazón en el pecho, muy fuerte. Siento mi cuerpo convulsionar antes de que la oscuridad se apodere de mí.

8 comentarios:

  1. Parece que se viene la tragedia... Buena entrada!!!

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  2. Uffff...! Con este capitulo, ¡mis sospechas se han confirmado!. No le veo solución al pobre, ya esta condenado...

    Seguir así.

    Un saludo

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  3. NOOOOOOOOOOOOOO!! Pasó lo que me temía. Mala leche, en verdad!! Esperemos que no sufra el pobre Issac. Muy buena la entrada. Un saludo!!!

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  4. Lo que no sé yo es porqué no le han pegado ya un hachazo. Estás que me lo pienso...

    Gran entrada!



    "belep"

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  5. Uyyy, que buena entrada, cada vez se pone mejor esto (o peor, segun se mire, no?)

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  6. Genial!!! Me encanta ver el punto de vista del zombi. Por fa, no lo matéis todavía! quiero sentir la confusión en su cabeza antes de la muerte!! GRAAAAN ENTRADA!!!

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  7. Veo que la entrada no ha dejado indiferente a nadie... Señal de que no lo estamos haciendo mal del todo ^^

    Gracias por vuestros ánimos, sin duda motivan a seguir escribiendo!

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