miércoles, 1 de agosto de 2012

Visita nocturna

Un murmullo crece a mi alrededor. Tengo algo atrapado en el suelo, pero de momento me mantengo inmóvil y trato de escuchar el susurro que se acerca y que poco a poco va cobrando sentido en mi cabeza. Son pies que se arrastran viniendo desde varias direcciones. Parece que tratan de rodearme. Lo que he agarrado antes gruñe y trata de zafarse, aunque no creo que pueda. Es huesudo y débil, y con la cara contra el suelo y las manos atrapadas poco puede hacer por defenderse. Tiene la piel fría y no habla, sólo gruñe. Creo recordar que la mujer que encontramos de camino al pueblo dijo que en Cornwell no había zombis. No muchos, al menos, pero es evidente por la claridad con que me llegan sus gemidos que los tengo encima, así que mejor empezar con esto cuanto antes. Cojo a la criatura por el pelo y golpeo su cabeza contra el suelo hasta que oigo romperse el cráneo y siento en las manos gotas de ese líquido viscoso y negro en el que se convierte su sangre. No creo que se levante pero, aún así, le retuerzo el cuello hasta escuchar como se parte. Me pongo de pie y aparto el cuerpo de una patada, tengo que concentrarme bien para luchar en la oscuridad. No puedo dejar que ataquen a Mishel o que entren en el instituto. 


Antes de que pueda adivinar dónde está el que tengo más cerca la puerta del edificio se abre y un rayo de luz blanca me ilumina de pleno. Hay un tío parado en el umbral. Me enfoca directamente, así que no puedo verle la cara.
- Quédate dentro -le digo, procurando no alzar la voz para no poner nerviosos a los podridos. Sin embargo, él ya ha cerrado la puerta y da unos pasos hacia mí. Se detiene al tropezar con el cuerpo.
- ¡Joder! ¡¿Qué coño es esto?!
Los otros zombis ya me habían detectado antes de que el tipo saliera, los estaba oyendo acercarse. Ahora, los gritos y la luz han hecho el resto, y cuando me doy cuenta dos de ellos ya se le han echado encima. Los aparto de un tirón, pero uno de ellos lo tiene agarrado del pelo y el hombre grita de dolor. De un golpe seco en el antebrazo parto los huesos del podrido y por fin lo suelta, aprovecho el momento para tirarlo al suelo y aplastarle el cráneo con la bota. A la luz de la linterna veo como los sesos se esparcen en blanco y negro. Es tan absurdo que parece irreal. Pero tengo que buscar al otro.


Lo encuentro muy cerca de mí, en el suelo, probablemente se ha caído al apartarlo de un empujón. En pocos segundos ha corrido la misma suerte que su compañero de fatigas. Sin embargo, tengo la certeza de que hay más.
- ¡Vuelve dentro! -le grito al hombre, que tarda unos segundos en reaccionar pero rápidamente se dirige a la puerta. Intenta abrirla, pero no puede. 
-¡Abrid, joder! -dice él, asumo que hay alguien más al otro lado, aunque creía que había venido solo- ¡Abrid!
Esto es lo más complicado. Puedo luchar contra un puñado de zombis sin apenas sudar si estoy solo, pero cuando hay que proteger a alguien todo se vuelve mucho más difícil. Quizá porque soy un poco como ellos, el resto de seres humanos siempre les parece más apetecible que yo. Pero la puerta del instituto no se abre, así que voy a tener que hacerlo una vez más. Si dejo que lo maten, ni Mishel ni yo entraremos.


Después de comer algo me siento infinitamente mejor, aunque terriblemente cansada. Marcus y Lydia nos conducen al piso superior, donde se encuentra el resto del grupo, aunque nos han dicho que no vamos a dormir con el resto todavía. Subimos la escalera y nos detenemos en la entrada de un aula que tiene la puerta entreabierta. En el interior se adivinan las formas de mesas y sillas apiladas contra una pared, pero no se ve mucho más. Lydia desaparece en busca de un par de sacos de dormir. Vuelve acompañada por alguien más, una mujer un poco mayor.
- Marcus, deberías venir a ver algo -dice la mujer, parece preocupada.
Él no pregunta, simplemente se marcha con ella y le pide a Lydia que se quede con nosotros. Se pierden en la penumbra del pasillo, pero poco después comenzamos a escuchar voces que cada vez se elevan más. Debería haberme acostumbrado ya a que las cosas se tuerzan cada vez que el apocalipsis nos da un respiro. Se oye un grito al fondo del pasillo y una mujer aparece corriendo con una linterna, probablemente allí es donde está el resto de grupo. La mujer pasa como un rayo por nuestro lado sin ni siquiera mirarnos, gritando y llorando, y baja las escaleras a trompicones. Antes de que la lucecilla de su linterna se pierda de vista un par de hombres aparecen corriendo tras ella y la siguen escaleras abajo. Lukas y yo intercambiamos una mirada en silencio. Entre los gritos de la mujer se ha distinguido claramente la palabra "Joseph". Joseph es quien ha salido a llevar algo de comida a Isaac y Mishel. Algo tiene que estar pasando con ellos.


No lo pienso mucho, simplemente me escabullo al interior del aula junto a la que estamos y abro la ventana. Abajo, frente a la puerta, Isaac aplasta un cráneo de una patada. Lukas llega rápidamente a mi lado a pesar de que Lydia nos está llamando desde la puerta.
- ¿Pero no dijeron que no había zombis por aquí?
La escena se dibuja bajo la ventana iluminada por el haz blanco de la linterna. Isaac es una máquina demoledora, cae sobre uno de ellos como una bestia y, cuando lo tiene en el suelo, estampa su cabeza contra el bordillo hasta que no queda más que una masa de despojos. Entonces lo abandona y sale en busca del siguiente. La linterna que ilumina la escena se mueve de un lado a otro, nerviosa, y pienso entonces en el pobre Joseph. Aunque no lo vemos claramente desde aquí, tiene que ser él, y ahora mismo la luz hace un barrido a su alrededor que muestra a varios zombis acercándose al lugar. Trato de distinguir a Mishel en el interior del coche, pero no la veo. Confío en que Isaac pueda protegerlos a los dos. Una mujer grita y llora en el piso de abajo.


Esto sería más sencillo si el tipo de la puerta me ayudase un poco, al menos enfocando hacia los zombis para que pueda ver desde dónde están llegando. Por lo menos ha dejado de gritar y lo único que hace es mover la luz de un lado a otro. Me empieza a marear, así que intento no hacerle caso y guiarme por mis otros sentidos para acabar con los zombis que quedan. Escucho atentamente y escruto la penumbra a mi alrededor. A mi derecha hay una papelera, tal vez pueda usarla como arma. Cuando voy a cogerla, me doy cuenta de que está anclada al suelo. Tiro de ella con fuerza un par de veces. Forcejeo un poco hasta que al fin consigo arrancarla del soporte y corro de vuelta a la puerta, donde hay un podrido acercándose peligrosamente al tío de la linterna. Le doy un fuerte golpe con la papelera en la cabeza y cae de bruces al suelo. Sigo golpeando hasta destrozarlo por completo. 

Los últimos se acercan en grupo, creo distinguir a cuatro. En lugar de dirigirse hacia la puerta, se amontonan alrededor del todoterreno. Lo golpean y lo mueven un poco, me lanzo sobre ellos sin vacilar y utilizo la papelera para aplastar la cabeza del primero de ellos contra el cristal. Los otros tres intentan alcanzar a Mishel, agarro de los pelos al que tengo más cerca, que trata de morderme al tenerme a su alcance, pero no lo consigue. Lo empujo hacia otro, que empezaba a trepar por el coche, y ambos caen en un lío de brazos y piernas. Cojo de nuevo la papelera y la dejo caer sobre ellos con fuerza. Vuelvo a hacerlo varias veces hasta estar seguro de que no se van a volver a levantar. Miro a mi alrededor, pero no veo al último. Me vuelvo y lo encuentro, avanzando torpemente hacia el tipo de la puerta. De un salto estoy sobre él y lo destrozo hasta que no puedo más, ante la mirada alucinada del hombre que sujeta temblando la linterna y un bulto envuelto en una bolsa de plástico.


Joseph ilumina a Isaac mientras termina de machacar la cabeza del último de los zombis que se han acercado al instituto. La luz tiembla y me imagino lo aterrorizado que debe de estar, más aún si no ha visto a Isaac luchar antes. Y Mishel, en el coche, no quiero ni pensarlo. Cuando Isaac se levanta, Lukas y yo contenemos la respiración. Se acerca a Joseph muy lentamente, mirándolo de arriba a abajo, se diría que evaluándolo incluso. Se queda de pie frente a él, a un par de metros, Joseph no se mueve un milímetro. Una vez acallados los gemidos de los zombis y los gritos de Joseph, el silencio es sepulcral. Ni siquiera se escuchan los lloros de la mujer que ha bajado corriendo. Isaac da un paso más hacia Joseph y alarga el brazo, tan despacio que parece que estemos viendo una película a cámara lenta. Coge algo que Joseph llevaba en la mano, una bolsa de plástico. Saca dos bocadillos del interior, le dedica una breve mirada, y se da la vuelta para alejarse de él y volver junto al coche. La puerta del instituto se abre en un estallido de voces asustadas.

9 comentarios:

  1. Qué bueno!! Me ha encantado el principio, porque por un instante piensas que Isaac ha sucumbido a sus deseos ocultos. Sin duda es el gran héroe de esta historia, ¿pensará los mismo la gente de Cornwell?

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  2. Qué rapidez!! Me alegro mucho de que te haya gustado :)

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  3. Uy, casi se carga a Joseph... xD Ahora, ¿Creerán en el instituto que Isaac es una ayuda o sospecharán de su destreza? :S

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  4. Jeje, estan jugando con nuestras mentes..

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  5. Isaac camina continuamente por la cuerda floja sobre el abismo del desastre. Tendrá que hacer malabarismos cada vez más complicados porque su situación me parece cada vez más complicada y casi insostenible. Es una pena para él, porque en cierto modo, el rumbo de las cosas parece aislarle de todo y de todos; será interesante ver como se enfrenta a ello.

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  6. Hola, me encanta tu historia. De las mejores.

    Si no te importa, podrías poner el link de mi blog en el tuyo y yo lo haré en el mío.

    http://zombielahistoria.blogspot.com.es/

    Contéstame dejando un comentario en el blog.
    Espero no molestarte.

    Gracias.

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  7. Cuando todos pensabamos que Issac había sucumbido, resulta que estaba haciendo lo correcto. Me ha encantado la lucha, y me encanta Isaac. A ver si encuentran la manera de "curarlo", aunque de momento es más útil en ese estado
    Vanessa_K

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  8. Personas de poca fe... XD. Gran relato Pao, creo que ha ido de menos a más y dejar la conclusión así le da un toque genial! =D

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  9. Tio, buenisismo. En una semana me he puesto al dia. Estaba deseando encontrar un blog similar. Seguire atentamente el desarrollo d ela historia. Por cierto que yo tambien tengo una historia en desarrollo.: "Todas las cosas muertas" en blog diario sur, para que os paseis si os apetece...

    Un saludo.

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